El festival Escena Contemporánea celebrará su décima edición del 19 de enero al 15 de febrero, con más de 80 actuaciones de 23 compañías de teatro experimental, acciones de calle, danza, performance y arte sonoro de todo el mundo.
Escena Contemporánea centra su programación en las propuestas escénicas más arriesgadas, el teatro no convencional, las nuevas dramaturgias y las piezas multidisciplinares, con el fin de consolidarse como reflejo de la creación contemporánea.
Todas las piezas de la X edición de Escena Contemporánea parten de la alteridad, la posibilidad de cambiar la propia perspectiva por la del ‘otro’, considerando otros puntos de vista, intereses o ideologías. Cada espectáculo tiene su voz única y será un desafío para el espectador, invitándole a tomar parte en una experiencia individual o colectiva. El programa, independientemente del lenguaje que utiliza cada pieza, promueve también encuentros interculturales y ofrece una interesante perspectiva de género a través de obras creadas e interpretadas por mujeres como Shantala, Sònia Gómez, Paloma Calle, Louisa Merino, Sara Serrano o Antonia Baehr.
Las obras se articulan también en torno al optimismo y a la búsqueda de la esperanza. Partiendo de sugerentes formas de análisis de lo real y la cotidianidad, que indagan en el desasosiego, la inseguridad o la fragilidad de la comunicación humana, se invita al público a contemplar un abanico de escenarios posibles, desde la autocrítica a la utopía, la magia, la creación de mundos, etc., y, por qué no, la risa.
Jóvenes artistas y creadores españoles
Este año, el festival presta especial atención a los jóvenes artistas y creadores españoles, como David Fernández, Muriel Romero y Pablo Palacio o Paloma Calle, y también a compañías madrileñas como La Tristura. Su discurso da cabida a piezas de teatro social y de objetos, intervenciones a pie de calle, dispositivos experimentales, performances donde el público se convierte en protagonista y montajes que apuestan por el optimismo como hilo conductor.
El Cirque Ici; la directora, coreógrafa y performer Antonia Baehr; la bailarina de la compañía de Pina Bausch Shantala Shivalingappa; Óskar Gómez y el tándem Zimmermann & de Perrot conforman algunas de las apuestas más experimentales y visuales del encuentro. A la programación se suma una edición más el Ciclo Autor, que este año estará dedicado al dramaturgo británico David Hare.
Junto a las salas que desde hace una década vienen acogiendo la programación del festival –Cuarta Pared, Pradillo y la Nave de Cambaleo en Aranjuez -y otras que en los últimos tiempos han colaborado con el encuentro –Lagrada, La Casa Encendida o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía–, cuatro nuevos espacios se suman por primera vez a la red con el fin de abrir a nuevos públicos la creación escénica contemporánea: Matadero Madrid, la Sala Triángulo, los Teatros del Canal y el CA2M (Centro de Arte Dos de Mayo), estos dos últimos dependientes de la Comunidad de Madrid.
Cambios periódicos en la dirección
Escena Contemporánea cambia su dirección periódicamente para garantizar una aproximación diferente al hecho contemporáneo. En su X aniversario, estrena nuevo director, Rubén Sánchez Domínguez. Investigador del hecho teatral y los rituales de máscaras en las culturas tradicionales de España y Portugal, ejerció de técnico de actividades culturales del Ayuntamiento de Benavente (Zamora) y fue programador del Teatro Reina Sofía de esta localidad entre 2005 y 2008. Miembro de la comisión artística de la Red de Teatros de Castilla y León entre 2006 y 2008, fue jurado autonómico y nacional de los Premios MAX -categoría Revelación- en 2007 y 2008, así como en otros certámenes, ferias y festivales.
Este festival está promovido por el Gobierno regional, organizado por la Asociación Cultural Escena Contemporánea -integrada por el Teatro Pradillo, la Sala Cuarta Pared, ARTEMAD y la Coordinadora Madrileña de Salas- y cuenta con una subvención del Ministerio de Cultura.
Más información y todos los detalles de la programación en la Revista ARTEZ: Las propuestas más frescas y los creadores más innovadores
Con un gesto hacia la historia de Haití, como la primera nación esclava que logró la independencia, añadió: “Estoy especialmente enojado con Barack Obama. La gente de este país, Haití, fueron los primeros negros que se liberaron. Ahora necesitamos ayuda del primer presidente negro. No la necesitamos en cuatro, cinco o 20 días. La necesitamos hoy, ahora”.
El puerto de la ciudad, a un kilómetro y medio de distancia, está vacío de los barcos de asistencia prometidos por los líderes del mundo. Los caminos están atascados y en algunos lugares, intransitables. Los suministros de comida y agua están varados en el disfuncional aeropuerto en las afueras de la ciudad. “El aeropuerto es un caos”, dijo Mark Pearson, de la empresa de caridad británica Shelterbox, que ayer estaba esperando que aterrizaran los suministros. “En este momento la prioridad es todavía buscar y rescatar y luego la ayuda, de manera que obviamente hay frustración. La gente anda en busca de agua. Ésa es la gran necesidad.”
Cada pedazo de parque, plaza o terreno en la ciudad está lleno de carpas precarias, a veces hechas de bolsas de plástico, donde esperan los sin hogar, con sus muertos y sus heridos, a que llegue la ayuda. A pocos metros de ahí está el Champs de Mars. Ahí me encontré con Marie Cayo, una niña de tres años con una venda alrededor de la cabeza, y cuya madre, Souvenir, murió en el terremoto del martes. “Marie tuvo suerte”, dijo su primo Nicolas, uno de los 20 parientes de Marie que duermen debajo de una pequeña lona. “Souvenir murió cuando la casa se desplomó sobre ellos. Porque Marie es pequeña, la gente la pudo sacar de entre los escombros. Llevamos el cuerpo de Souvenir al cementerio y la enterramos nosotros mismos en un cajón. Fue lo mejor que pudimos hacer.”
“Los cuerpos que nadie reclama se dejan en las esquinas o puestos en fila en los costados de las calles. En un callejón que va al centro de la ciudad conté 30 cadáveres en fila cubiertos con tela, pero más cerca del puerto, los muertos simplemente están apilados, montones de ellos. Las moscas les están comenzando a prestar atención, junto con los perros abandonados.”
“Hemos estado durmiendo en una plaza desde el martes”, dice Joseph Marc Antoine, con quien hablé en las calles que rodean el palacio. “No tenemos nada. Todavía puedo oír a la gente gritar en medio de los escombros, pero no podemos hacer nada. El olor a la gente muerta mezclada con la basura está en todos lados. Y no es bueno.”
Además, hay una creciente amenaza de enfermedades infecciosas como tifoidea o disentería. Mucha gente está usando pañuelos alrededor de sus rostros, y hay una creciente sensación de inseguridad. La mayor parte de Puerto Príncipe es un área de peligro después de que oscurece, y hay rumores de que bandas armadas establecen bloqueos de calles para exigir dinero y suministros esenciales a cualquiera que intente pasar. El delito y el saqueo son algo común, en parte porque la cárcel de la ciudad colapsó, liberando a varios miles de internos, incluyendo a muchos miembros de bandas, pero también porque muchos sobrevivientes están desesperados por obtener comida o agua. Pequeñas bandas de jóvenes portando machetes se han visto en algunas áreas de la ciudad, presumiblemente en busca de comida.
Unos 5.000 efectivos estadounidenses llegaron ayer para distribuir ayuda y para evitar una explosión de disturbios entre los sobrevivientes desesperados. Robert Gates, el secretario de Defensa de Estados Unidos, dijo que su primera tarea será distribuir la ayuda tan pronto como sea posible “para que la gente, en su desesperación, no se vuelva violenta”. En medio de los temores de que se desaten disturbios, Barack Obama habló con el presidente haitiano, René Preval, durante 30 minutos ayer. Pero la crisis que confrontan ambos líderes ahora probablemente sea un tema: la pobreza. La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, llegará hoy al país, y mañana lo hará el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Los suministros de los aviones están atascados en el aeropuerto de Haití. La pista de aterrizaje no tiene luces, de manera que sólo está abierta durante el día, y ahora está tan congestionada que montones de vuelos que llegan no pueden aterrizar.
En los próximos días, una crisis de refugiados puede afligir a Haití. Cuando uno se acerca a la capital por el camino desde la vecina República Dominicana, una gran nube de polvo se hace visible. Pronto se ve claramente que proviene de los vehículos atestados, pegados unos a otros, obedeciendo el consejo del gobierno de dirigirse al campo.
Muchos está tratando de llegar al campo, que no fue tocado por el desastre. Muchos más se dirigen a la frontera con la República Dominicana, donde esperan llegar a hospitales que funcionen. Nadie sabe qué sucederá cuando lleguen ahí. O si alguna vez volverán.
Traducción para Página12 de Celita Doyhambéhère
artezblai.com
Fuente: http://www.independent.co.uk/news/world/americas/fear-gives-way-to-fury-as-aid-convoys-stall-1869509.html
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